Redacción
El municipio de San Zenón sigue sufriendo vestigios por los préstamos y endeudamientos que han hecho los herederos del poder durante los últimos 30 años.
Hoy la administración de José Méndez Becerra del Centro Democrático le suma a la quiebra financiera del municipio una deuda por 3.000 mil millones de pesos para realizar un ¨parquecito¨ que en su extensión y tamaño no alcanza media hectárea de tierra. En la administración saliente el ingeniero Genor Bolaño Padilla en representación por el partido Conservador, realizó un préstamo de 2.500 millones de pesos para compra de maquinaria amarilla que nunca llegó, sumado a esto, están los ¨Bonos de Carrasquilla¨, que durante los gobiernos de Jaime Martínez Martínez y Roberto López Echavez se endeudo al municipio por 2.000 mil millones que prometía dar solución a la potabilización del agua para todo el municipio, sin embargo la potabilización no se dio. A esto se le suma otras deudas silenciosas como el alumbrado público en la que el municipio siempre ha sido carente.
A pesar de las múltiples denuncias ciudadanas y las evidencias de posibles actos de corrupción, los entes de control poco han hecho para frenar el deterioro administrativo y financiero de San Zenón. La Contraloría General de la República ha emitido algunos informes con hallazgos fiscales, pero ninguno ha derivado en sanciones efectivas. La Procuraduría ha iniciado investigaciones que, en la mayoría de los casos, se han archivado o no han tenido avances significativos. La Fiscalía, por su parte, no ha judicializado a ningún exfuncionario, pese a las irregularidades evidentes en contrataciones, endeudamientos injustificados y obras inconclusas. La ciudadanía percibe un abandono institucional generalizado, donde las actuaciones de control parecen ser más decorativas que efectivas, permitiendo que los responsables sigan en la impunidad y que el saqueo al erario público continúe sin consecuencias.
«Ya uno no sabe en quién confiar. Aquí no solo son los alcaldes que vienen a endeudarnos y a robarse la plata, sino que también los que deberían vigilar, los entes de control, están metidos en el mismo juego. Hacen investigaciones de mentiras, archivan todo y al final no pasa nada. Y mientras tanto, nosotros seguimos sin agua potable, sin luz en las calles, con las vías destruidas. Es como si San Zenón no existiera para el Estado. La gente está cansada, pero también tiene miedo, porque el poder aquí está repartido entre los mismos de siempre. El pueblo tiene que despertar, porque si no, esto va a seguir igual o peor. Somos los más vulnerables y los que más sufrimos las consecuencias, pero también somos los únicos que podemos cambiar esta historia si nos unimos.», aseguro un ciudadano denunciante.



